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Melchor Gómez Pérez

El vehículo eléctrico en el transporte por carretera

Profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica. Escuela de Ingeniería de Vitoria-Gasteiz

  • Cathedra

Lehenengo argitaratze data: 2025/03/27

Melchor Gómez Pérez | Argazkia: Nuria González. UPV/EHU.
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En la Unión Europea (UE) y en España el número de vehículos por carretera es de 560 por cada 1.000 habitantes. Hablamos de 286 Millones de vehículos en la UE y de 30,7 Millones en España (ACECA, 2023), de los cuales el 87 % son coches particulares. Para bien o para mal, los vehículos forman parte de nuestra sociedad, economía y cultura. Todos somos conscientes de que son demasiados y que esas cifras deberían reducirse. Pero la realidad es tozuda y tal como indican los datos, no solo disminuyen sino más bien aumentan. En 2024, las matriculaciones aumentaron, un 0,8 % en la UE hasta situarse en torno a 10,6 Millones de unidades, en España el crecimiento fue del 7,1 %. Por ello, el transporte por carretera es el sector que mayor porcentaje de gases de efecto invernadero (GEI) emite a la atmósfera en la UE y en España. Solo el transporte por carretera en España es responsable del 30 % del total de las emisiones.

Eficiencia energética

La eficiencia energética es uno de los pilares en los que se basan las políticas que impulsan el nuevo modelo energético neutro en emisiones. En ese sentido, la electrificación de todos los sectores en el mayor grado posible, consigue elevar la eficiencia energética considerablemente. En el transporte por carretera la palanca de electrificación es el vehículo eléctrico, que eleva la eficiencia hasta reducir el consumo energético a menos de la cuarta parte. La Asociación de Empresas de Energías Renovables  (APPA) estima que un vehículo eléctrico en España puede conseguir un ahorro en el coste de la energía de entre el 74 y el 83 % dependiendo de si las cargas vinculadas al hogar o al puesto de trabajo son del 85 %  o del 100 %. Un dato empírico y fácil de recordar para hacernos una idea del ahorro en combustible en euros, de un coche eléctrico frente a uno de combustión, obtenido después de 12 años y 300.000 kilómetros recorridos, es el de dividir el número de kilómetros entre 10.

Emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)

Las causas y los efectos del cambio climático son conocidos por todos. El grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC) nos recuerda la prioridad máxima por reducir las emisiones. Los objetivos de neutralidad climática para 2050 apremian a disminuir lo antes posible el consumo de combustibles fósiles en todos los sectores donde sea posible. La generación de energía eléctrica procedente de fuentes renovables es una medida fundamental para ello, pero no la única. Para completar el círculo es preciso transformar el tipo de consumo final de energía por sistemas que utilicen energía eléctrica renovable sin generar emisiones contaminantes en el proceso.

El vehículo eléctrico en el transporte terrestre y las bombas de calor en los sectores residencial, comercial e industrial, son dos ejemplos de electrificación ecoeficiente de fácil implantación, que reducen notablemente el consumo final de energía, eliminando de la ecuación los combustibles fósiles y las emisiones GEI.

Las emisiones de CO2 de un coche eléctrico medio fabricado en Europa y conducido en España, frente a uno de combustión, se reducen en un 75 %, contando todo su ciclo de vida, con datos de 2022 y después de recorrer 225.000 kilómetros. Es decir, se evitan la emisión a la atmosfera de 41 tCO2 por vehículo eléctrico. Esa reducción sería mayor a medida que los kilómetros recorridos aumenten y el mix de generación eléctrica sea más renovable. Las baterías siguen siendo útiles en segundas y terceras aplicaciones para almacenamiento estático de apoyo a la red eléctrica, en viviendas o industrias.

En la misma línea, un hogar medio en España, electrificado con bomba de calor para climatización y agua caliente y con un vehículo eléctrico permite reducir las emisiones de CO2 en un 83 % (3,9 tCO2 al año), pudiendo alcanzar el 100 % si la electricidad fuese renovable.

La base de la sostenibilidad: reutilizar y reciclar

Un vehículo de combustión solo puede quemar el derivado del petróleo una vez. En cambio, un vehículo eléctrico utiliza energía renovable inagotable y los elementos fundamentales que lo componen duran muchos años, son reutilizables y, finalmente, se reciclan en un ciclo cerrado de materiales que garantizan una economía circular sostenible. Europa está liderando la iniciativa del ‘Pasaporte de baterías’, que será obligatoria en la nueva regulación europea de baterías, estableciendo metas ambiciosas de reciclaje en la recuperación de componentes claves.

En una batería Ion-Litio NMC622 de 60 kWh se utilizaban menos de 8 kg de cobalto para recargar un coche durante más de 10 años, pudiendo recorrer más de un millón de kilómetros. Posteriormente se reutiliza en segundas y terceras aplicaciones como ya hemos comentado. Finalmente se recicla para poder reutilizar ese mismo cobalto en baterías nuevas. Tras el reciclaje, menos de 1 kg de cobalto y 2 kg de litio y níquel no se recuperan. Existen ya nuevas tecnologías en baterías todavía más sostenibles con menor uso de materias críticas como las LFP, de sodio y de estado sólido.

Conclusión

La transición hacia un nuevo modelo energético basado en la electrificación con alta eficiencia energética, permite reducir el consumo de energía primaria, la dependencia, la factura energética, las emisiones de GEI y la contaminación que afecta a la salud de las personas (NO2 y PM2,5). Es una medida más, que sumada a otras puede minorar el grave problema del cambio climático y sus consecuencias. No es la solución, sino parte de ella, no es perfecta, quedan aspectos a mejorar para reducir los impactos negativos que toda propuesta nueva contiene. Lo interesante es que las mejoras son en el corto plazo, viables y factibles de llevar a cabo. Lo que no podemos es seguir haciendo lo mismo, oponiéndonos a todo y asustados por teorías “colapsistas”, esperando que el supuesto decrecimiento ‘per se’ lo solucione todo. Somos conscientes de que el ritmo de consumo actual es inviable, pero nuestro deber es proponer soluciones realistas y asumibles para nuestra sociedad.